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“A comerse Toledo… ¡en pedazos!”

05, enero | General | Sin comentarios
Finca Loranque con Toledo Capital Gastronómica

Alberto Suárez Fdez.-Serrano | Be-ver

Toledo sabe a azafrán, a guisito de ciervo, a laurel, a perdiz escabechada… a mazapán recién horneado lentamente en fuego de leña. Toledo sabe a cerveza elaborada con tiempo y paciencia, a tomillo y a época pasada gloriosa…

Toledo es buen vino. Toledo es el ruido de la taberna ¡bendito ruido!, son tardes de sol (acompañado de un buen aperitivo) en el Valle…

Toledo son noches que se alargan y alargan; Toledo es buena compañía, abrazos, lágrimas y carcajadas, son castañitas recién asadas, cuando entras en la “calle ancha” engalanada para Navidad…

Toledo sabe a tiendas con más de 100 años, a tendero cansado y reacio. Toledo son historietas de muchas personalidades por ese rincón, Toledo son cotilleos de vecinos y turistas curiosos… sabe a Greco. 

Toledo son rincones, callejuelas, plazuelas y cuestas ¡muchas cuestas! Toledo es silencio y culto, son conventos, patios interiores, fuentes que rompen el ambiente místico de la piedra muda y ajada…

Toledo sabe a carcamusas, mojadas con una buena barra de pan bargueño.

Habéis pensado alguna vez, ¿a qué sabe realmente Toledo?. Toledo me recuerda a todo lo anterior; pero también detecto la promesa falsa, cierta torpeza y falta de experiencia en sus alguaciles, que sin salir de sus despachos no podrán tomar la cuchara de palo, ponerse el mandil y servir la mesa repleta de gente; que espera un buen plato de ese puchero de barro que es Toledo.

Ahora toca arrimar el hombro, un esfuerzo común para que todo sea un éxito y, sobre todo, para que los que nos visiten gocen de la experiencia. 

Y todo, siempre, con el mejor de los vinos. ¡Salud y a ‘comerse’ Toledo!

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