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La poda de invierno en Finca Loranque

El trabajo más importante del año en la viña

La poda de invierno en Finca Loranque

martes 8 de enero, 2019

El trabajo más importante del año en la viña

Del su buen desarrollo de la poda dependerá la cantidad y la calidad de la uva que se producirá para la siguiente vendimia
La búsqueda del equilibrio y la calidad

Durante el invierno en la viña la poda es la gran protagonista, uno de los trabajos más conocidos de cuantos se realizan en la viña. Sin embargo, pocos llegan a interiorizar la vital importancia de este trabajo. De hecho, la labor de poda es quizá la más importante en el viñedo de todo el año. Para realizarla, rara vez se contrata mano de obra externa y la poda la llevan a cabo los trabajadores de más confianza.

La poda de invierno –momento en el que la planta está en letargo y reposo vegetativo- busca el equilibrio entre la actividad vegetativa y la producción, por lo que es una forma de adaptar la carga de producción al vigor del viñedo. De manera indirecta se influye en la calidad de la uva, puesto que con esta labor vitícola se controla el ritmo de maduración, se mejora la insolación y aireación …, e incluso se combaten mejor las enfermedades en la viña.

De su buen desarrollo y planificación dependerá la cantidad y la calidad de la uva que se producirá para la siguiente vendimia y, por tanto, las características particulares de los vinos de esa añada.

 

Poda en doble cordón

Existen distintos sistemas de formación de la viña, que lo definirán el diseño y estructura de la poda. En Finca Loranque la poda tiene estructura de ‘doble cordón’, llamado también Royat. Así, cada cepa presenta dos brazos espaciados en forma de cordón, que se sitúan sobre un alambre (espaldera) en las dos direcciones, cordón doble.

Este sistema -con un importante costo de implantación y mantenimiento, que sólo se puede llevar a cabo de forma manual, por personal especializado- facilita las labores de vendimia y la aireación de las plantas, además de permite una mejor defensa contra las heladas tardías y las enfermedades.

Junto a todo lo anterior, uno de los objetivos fundamentales de la poda es limitar el número de yemas fructíferas, con lo que se consigue que cada cepa cargue sólo aquellas uvas a las que pueda conferir una calidad y un desarrollo compatible con su vigor. Todos estos datos dejan evidencias reales de que la poda es un trabajo costoso, pero absolutamente fundamental en el devenir final de la calidad del vino.