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Bodega Bicentenaria

Una bodega del siglo XVIII, con la tecnología más actual

Dotada del más moderno equipamiento, en la bodega se ha cuidado el diseño exclusivo de sus depósitos de acero inoxidable, siguiendo los criterios marcados por su enólogo. 20 depósitos de capacidades entre 10.000 y 20.000 litros que permiten el control absoluto de los tiempos de fermentación y macerado, además de posibilitar la recepción diferenciada tanto de las distintas clases de uvas, como de las parcelas de las que provienen.

Todos los depósitos han sido diseñados para el espacio que están ubicados, con capacidades pequeñas para permitir la vinificación diferenciada por variedades de uva y por parcelas, todo con el objetivo de conseguir siempre la máxima caliad posible.

Llama la atención la amplia estructura de acero inoxidable por encima de los depósitos, que permite trabajar intensamente y de forma manual todos los procesos de remontados.

Una de las bodegas más antiguas de Castilla-La Mancha

La bodega, con su arquitectura de ladrillo mudéjar y tapial típicamente toledano, se integra a la perfección en el terreno que la circunda, al tiempo que se adapta a un paisaje en el que la viña y el olivar han sido protagonistas desde hace siglos.

En su interior, destaca el artesonado original que recorre la nave de elaboración y de crianza, un bello ejemplo del uso de la madera en la arquitectura, que dota a la instalación de su aire señorial.

La cuidada restauración de todo el entorno ha merecido el reconocimiento de ser declarada Bien de Interés Cultural, ya que un paseo por sus instalaciones significa sumergirse en uno de los mejores ejemplos de las nobles ‘casas de labor’ toledanas del siglo XVIII. En la nave de crianza reposa un parque de 700 barricas de roble francés, húngaro y americano, de diferentes capacidades y tostado.

Toda la nave cuenta con los últimos adelantos en refrigeración y humidificación, con el objetivo de que la elaboración y crianza se produzcan en las condiciones más óptimas.